Pavese a setenta años

«Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada.»

Cesare Pavese se suicidó en su querida Turín el 27 de agosto de 1950, hace exactamente siete décadas. Tenía cuarenta y un años. Vida mutilada, dirían algunos. Tiempo escaso de creación, a los ojos adiposos de la sociedad actual y, en particular, de aquellos escritores que él llamaba, no sin cierta suspicacia, literatos. No a los suyos, no a los ojos de poetas como él, como Chéjov, mucho menos como Rimbaud.

Para recordar al autor y su obra, reproducimos aquí tres textos contenidos en la edición que hicieron Rodolfo Alonso y Hugo Gola de El oficio de poeta (Duino, Buenos Aires, 2018), libro valioso pero de difícil consulta en México. Se trata del prólogo del propio Alonso, «Palabra de Pavese», que retrata en pocos y expresivos trazos al escritor y su obra, y de dos ensayos luminosos como axiomas: «Poesía es libertad» y «Estado de gracia».


Palabra de Pavese

Rodolfo Alonso

Piamontés universal, Cesare Pavese es sin duda uno de los más significativos escritores italianos del siglo XX. Nacido el 9 de septiembre de 1908 en el medio campesino de Santo Stefano Belbo, en las Langhe, hijo de un secretario de juzgado en Turín, iba a concluir poniendo fin a su vida (“Palabras no. Un gesto. No escribiré más”, son las últimas líneas de su indeleble diario, Il mestiere di vivere), en un cuarto de hotel en Turín, el 27 de agosto de 1950. Seguir leyendo


Poesía es libertad

Cesare Pavese

En poesía, el inventor de un género, de un estilo, de un tono, el descubridor de una tierra desconocida, resulta —ya se sabe— más exhaustivo y eficaz que sus epígonos, que los muchos o los pocos que sobre ese estilo o to­no, sobre esa tierra desconocida, deberían saber más aún que el precursor y que, en realidad, continúan su obra con fácil confianza y más refinados instrumen­tos. Seguir leyendo


Estado de gracia

Cesare Pavese

Los símbolos que cada uno de nosotros lleva en sí mismo, y reencuentra de improviso en el mundo y los reconoce y su corazón se sobresalta, son nuestros auténticos recuerdos. Son también verdaderos y legítimos descubrimientos. Es necesario saber que no alcanzamos nunca a ver las cosas la primera vez, sino sólo en la segunda. Entonces las descubrimos y las recordamos. Seguir leyendo


Estos ensayos forman parte del libro El oficio de poeta, de Cesare Pavese (selección y traducción de Rodolfo Alonso y Hugo Gola, Duino, Buenos Aires, 2018).

© Rodolfo Alonso y Patricia Gola

La portada del libro, a la venta aquí.

Muchas gracias a Rodolfo Alonso y Patricia Gola por permitirme, generosa y entusiastamente, recoger estos materiales. Gracias también a Hugo Gola, quien supongo ha extendido un tácito consentimiento, por sus enseñanzas en la Universidad Iberoamericana.

Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934) es escritor, traductor y editor. Cuando era todavía adolescente, integró la histórica revista vanguardista poesía buenos aires. Fue el primer traductor al español de Fernando Pessoa y sus heterónimos. A él se debió también, junto con Klaus Dieter Vervuert y otros poetas, la introducción de Paul Celan al orbe hispanohablante. Cuenta en su haber más de treinta libros, lo mismo de obra propia que antologías y traducciones. Cabe destacar, por su carácter selecto e introductorio, Cien poemas escogidos: Antología personal 1952-2014 (El Gallo de Oro, Bilbao, 2019). Ha recibido el Premio Nacional de Poesía (Argentina, 1997), el Premio Konex de Poesía (2002), las Palmas Académicas de la Academia Brasileña de Letras (2005) y Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín (2006), entre otras distinciones.

Hugo Gola (Santa Fe, Argentina, 1927-2015) fue poeta, ensayista, traductor y maestro. Tras dejar su país natal en 1975 y pasar un año en Londres, se radicó en México, donde vivió más de treinta y cinco años. Publicó, entre otros libros, Filtraciones: Poemas reunidos (México, FCE, 2004), Retomas (México, Aldvs, 2010) y Resonancias renuentes (Buenos Aires, En Danza, 2011), por el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía (Argentina). Su labor editorial fue notable. Se le deben las colecciones El poeta y su trabajo II, III y IV (Universidad Autónoma de Puebla) y dos imprescindibles revistas: Poesía y poética (1990-1999) y El poeta y su trabajo (2000-2010). Numerosas generaciones de alumnos del Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana aprendieron de él y lo admiraron. En 2011 volvió a su tierra natal, donde pasó sus últimos años.

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