El reporte de Mueller sale a la luz

Del reporte del fiscal especial, conocemos lo que William Barr, un subalterno de Trump, quiso dar a conocer. Mañana, al fin, se publicará el reporte original, aunque con supresiones. ¿Habrá alguna revelación importante?

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Donald Trump en la toma de protesta de William Barr el 14 de febrero de 2019.

Este jueves 18 de abril, el Departamento de Justicia de Estados Unidos hará público el reporte de Mueller. En él, el fiscal especial Robert S. Mueller III presenta las conclusiones de la investigación que encabezó sobre la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016 en ese país. Interesaba saber, sobre todo, si la campaña de Donald Trump se había asociado con el Gobierno de Putin para inclinar la balanza a favor del republicano.

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El alumbramiento de la fotografía

Esta imagen pertenece a la era «primitiva» de una técnica y un arte. Fue hecha en 1857, unos 18 años después de que la fotografía viera la luz en Inglaterra y Francia simultáneamente. Hecha, porque no sería exacto decir que fue tomada. Su autor, Gustave Le Gray, uno de los grandes desarrolladores de la fotografía en el siglo XIX, acopló dos negativos, cielo y agua, para crear una sola impresión que mostrara «tanto las crestas blancas como las nubes» (NYT). Tal vez entendía que el horizonte es una gran mentira, que cielo y océano nunca se tocan, que en su conjunción hay siempre algo de remiendo y algo de milagro. Jugó un poco a Dios así, al juntarlos con pegamento blanco.

La imagen es parte de From Today, Painting Is Dead: Early Photography in Britain and France, una exposición de la Barnes Fundation, en Filadelfia, que vuelve sobre los orígenes y primeros pasos de la fotografía.

Gustave Le Gray, The Great Wave, Sète, 1857
De la colección de The J. Paul Getty Museum

Cuerpos de infarto

De un tiempo acá los modelos, mujeres y hombres por igual, lucen deprimidos. Rabiados siempre han estado. Quién no lo estaría, si en cuestión de media hora tienen que cambiarse cantidad de veces, enfrente de todo mundo, recorrer la pasarela e incluso detenerse un momento y girar: frente, perfil, tres cuartos, nuevo perfil, el que sigue. Los asistentes aplauden, comentan y se agolpen, pero no saben bien por qué, estarán tal vez perplejos. Uno percibe además cierto rictus en el rostro, cierta desalineación. Se deberá sin duda a que, no siendo actriz, la modelo ha de contener una serie de impulsos. Qué bien cala este tacón, vaya blusa escandalosa, caída linda la de Kendall, me he reído con ganas, ¿es mañana lo de Giorgio?

Imagen vista aquí.

Parte importante de este trabajo es portar una máscara. Los rostros son distintos, pero todos participan de una misma cualidad expresiva, como lo hacen todos los semblantes que rebasan cierto número de cirugías plásticas, todos los que contienen toxina botulínica, todos los que están cubiertos de una media con fines de robo a mano armada. Si los semblantes con bótox se mantienen pizpiretos, parpadean teatralmente y traen la sonrisa fija, como una marioneta, y si los de bisturí terminan por entroncar con el mundo bizarro de los cómics, además de ofrecer una estética a imitar, como la muñeca Barbie, los de la pasarela no dejan de encantarnos por su aparente ausencia: aquí voy, y además pronto, pero no busques mucha cosa en mi rostro, mira mejor esta ropa, que a mí me da un poco igual.

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