¿Se saben Blue Moon?

The Mavericks, con Raúl Malo al micrófono, interpretan prodigiosamente “Blue Moon”, de Richard Rodgers y Lorenz Hart.

El cielo sobre Oaxaca

En este espléndido corto de Ángeles Cruz, un hombre de campo y una anciana peregrinan. ¿Van camino de un desfiladero o de la salvación? Ambas cosas.

Arcángel, de Ángeles Cruz, también disponible en FilminLatino. Recomiendo ver el corto antes de seguir leyendo.

Condena

En este cortometraje, Arcángel lleva a Patrocinia a la ciudad de Oaxaca para buscarle lugar en un asilo. Él es un campesino de unos cincuenta años. Está perdiendo la vista. Patrocinia, una anciana que no puede caminar. Vienen de una pequeña comunidad en la sierra. Arcángel es el recuento de las dificultades que enfrentan en este viaje. Los criterios de admisión, que excluyen a la gente incapacitada. La Babel de la papelería burocrática. La apatía de quienes los atienden. El favoritismo. La pobreza, sobre todo, que es lo que orilla a Arcángel a procurar el albergue y complica como un nudo en los tobillos cada paso. Duermen en la estación de autobuses. Les regalan comida. Solamente los perros callejeros —entrevemos en un cuadro— sufren mayores penurias.

Todas las imágenes provienen de Arcángel (Ángeles Cruz, dirección y guion; Lola Ovando, producción ejecutiva; Carlos Correa, dirección de fotografía; César Palafox, dirección de arte; con Noé Hernández y Patrocinia Aparicio; Imcine, México, 2018).

Pero más allá de esta dermis argumental, el corto es una íntima exploración de los lazos entre Arcángel y “Pato”. Al campesino y la mujer los aglutina como muégano un amor de madre e hijo. Para ir de un lado a otro, Arcángel la lleva a cuestas. Cuando bajan del autobús, cuando van de la estación hasta la casa hogar en la iglesia principal, cuando vuelven a la estación para pasar ahí la noche, invariablemente carga con ella sobre la espalda. Se vale de un rebozo, la envuelve en una cobija. Si la anciana desciende de esa suerte de refugio es sólo para comer del taco que él le da afuera de una casona, al ras de la banqueta. Ni siquiera en el área de oficinas del asilo se separan. Se la queda en las piernas, para así levantarla de nuevo en brazos. Sabemos que en el campo, los mercados, las calles, el rebozo se emplea como un segundo vientre. Cavidad de protección, de abasto, de sostén. El de Arcángel también lo es, aunque de signo inverso. Biológicamente, porque aquí quien aloja y preserva la vida es un hombre. Generativamente, porque el hijo contiene a la madre. Cronológicamente, porque ella es vieja.

Leer más “El cielo sobre Oaxaca”

The Low Art of Christoph Niemann

To feel more comfortable on the humble side of life: that’s perhaps the mark of a true humorist. As I skimmed through these ink drawings of Christoph Niemann online, I ran into a rather simple image portraying a hen somewhere along the Mekong River and I thought, “There. That’s the artist at his best.” I didn’t care too much for the animation of Angkor Wat at sunrise, however suggestive it is, nor for the boutique-boat sliding down the river, a gratifying exercise in light, undoubtedly, nor for the picturesque scene of a local girl cleaning fish at the market. I liked the black-spotted bird under the black-spotted dress hanging against exuberance, the cartoonish arm waving over the current at dusk and blotting it white, the loaded cargo tricycle with a motorbike on top.

Among Tralach, Cambodia, 2019.

The line between the serious and the comical is tenuous and unstable. All the more so in a repertory as casual and unrestricted as Niemann’s. He prefers techniques like watercolor and ink, traditionally related to temporary results. He sketches. He improvises, very much like a jazz musician. True to the designer’s calling, he simplifies. But despite this tendency, there’s a serious vein in him.

Continúa leyendo