“La guerra y la paz”: Una épica fílmica restaurada

El New York Times informó que la Film Society del Lincoln Center, en Manhattan, acaba de estrenar la restauración digital de una de las obras cumbres de la cinematografía rusa, “…tal vez la mayor épica que se haya hecho jamás” (en palabras de la propia Sociedad): La guerra y la paz (1967), de Serguéi Bondarchuk.

Cortos de La guerra y la paz, restaurada, de Sergéi Bondarchuk, 1967. Cortesía de Janus Films.

El autor de la nota, Joshua Barone, explica que el Gobierno soviético ordenó la producción en respuesta al éxito que tuvo en Rusia una adaptación distinta (por supuesto, estadounidense, con participación de Italia) de la misma película, la del director King Vidor, con Henry Fonda, Audrey Hepburn y Mel Ferrer en los papeles estelares (1956). Corrían los años de la Guerra Fría, y millones de rusos habían visto (y gozado) la versión hollywoodense de un “tesoro nacional”. En una carta abierta publicada en la prensa, muchos de los mayores realizadores rusos dijeron: “Es una cuestión de honor para la industria del cine soviética producir una película que supere la estadounidense-italiana tanto en mérito artístico como en autenticidad”.

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La lectura de los otros

¿Qué leía la gente en el pasado? ¿Cómo leía y en qué circunstancias? Éstas son las preguntas que intenta responder UK RED.

UK RED es una base de datos abierta sobre la experiencia de la lectura en el Reino Unido desde la invención de la imprenta en 1450 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

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2019, un buen año para el dominio público

El primero de enero pasado, una cantidad importante de obras literarias, películas, composiciones musicales y piezas de arte dejaron de estar protegidas por las leyes del derecho de autor y pasaron al dominio público.

La lista incluye trabajos como éstos:

  • A Son at the Front, de Edith Wharton;
  • Antic Hay, de Aldous Huxley;
  • The Ten Commandments, de Cecil B. DeMille;
  • Kangaroo, de D. H. Lawrence;
  • The Prophet, de Kahlil Gibran;
  • The Great American Novel, de William Carlos Williams;
  • The Pilgrim, de Charlie Chaplin;
  • Tulips and Chimneys, de e.e. cummings’s, y
  • Cane, de Jean Toomer.

Se trata de un hito porque es la primera vez en 20 años que se liberan los derechos de tantas obras.

En Estados Unidos, las obras publicadas en 1923 debían pasar al dominio público 75 años después, es decir en 1998, de acuerdo con la ley de derechos de autor entonces vigente (el Copyright Act of 1976). En 1998, sin embargo, se publicó un decreto, el famoso Sonny Bono Act, que amplió ese plazo de 75 a 95 años para todas las obras publicadas antes del 1 de enero de 1978.

(Para las posteriores, el Sonny Bono Act estableció que los derechos de autor durarían 70 años a partir de la muerte del autor y, en el caso de obras corporativas, 120 años desde su creación o 95 años desde su publicación, lo que ocurra primero.)

Se abrió así un vacío de 20 años en el que no prescribieron los derechos de obras publicadas en Estados Unidos. Las obras que aparecieron en 1922 habían pasado al dominio público en 1997, pero las que vieron la luz en 1923 no se liberaron sino hasta el primero de enero pasado. En 2020, pasarán al dominio público las obras de 1924; en 2021, las de 1925, etcétera.

Este artículo en The Atlantic explica las causas: “El Sonny Bonno Act es visto por muchos como un instrumento para evitar que Steamboat Willie, de Disney, resbalara al dominio público [en 2003], lo que hubiera permitido que esa primera aparición de Mickey Mouse en 1928 se copiara y distribuyera libremente. Gracias a la modificación, Mickey obtuvo un indulto de 20 años. Cuando venza el plazo, cualquiera podrá regalar, vender, mezclar o alterar con fines pornográficos […] Steamboat Willie. (Mickey como tal no pierde protección, pero su apariencia gráfica, sus diálogos y cualquier comportamiento específico suyo en Steamboat Willie —sus rasgos de carácter— también quedan disponibles)”.

Como dice el refrán, no hay plazo que no se cumpla. O tal vez sí. No sería extraño que en los siguientes años, antes de que le llegue a Mickey Mouse su fecha fatal, Disney promueva un intenso cabildeo que extienda la protección de su más preciada criatura otros 20 o 30 años. De ser así, la ventana de liberación de derechos que se abrió hace unas semanas habrá durado muy poco.

(Lifehacker publica aquí algunas listas de películas, composiciones musicales, obras literarias y piezas de arte cuyos derechos de autor vencieron el primero de enero, así como vínculos a listas más completas. Open Culture es un índice magnífico y devotamente editado de recursos culturales y educativos disponibles de forma gratuita en internet.)